





Santalimaña, es sin duda una herejía, una apostasía a lo preconcebido, hermético, estancado. Es un proyecto musical permeable, abierto al talento que no entiende de fronteras en el arte, es extranjero a las tradiciones momificadas por los puristas, pero es incapaz de negar la riqueza poética de lo típico y situacional, sus letras son las del amor universal, el aguante, nuestras preguntas y nuestras dudas.
El ineludible beat del vencedor (él mismo antes vencido), impuesto por la industria, por la omnipresencia de su forma de ver el mundo. Nuestra deidad es mestiza, hecha de capas, el cúmulo de todas las ideas de lo sagrado, como el ritmo y la poesía; nuestra es su voz, sus canciones y su cadencia, es nuestra fe inculturada la que entronizo a Santalimaña, de quien somos devotos!!!
Santalimaña propone la liturgia, convoca a las más diversas inteligencias telúricas y canaliza las aguas, así es como puede hacer que el Río Loa desemboque en el Caribe, como logra tejer a Compton / Lastarria / Vila Mandalena / Petare / La Perla y componer paisajes sonoros sin tabús o recelo, sin fronteras o GPS.
Es el forastero de todo, tiene las licencias para injerir, mezclar, revolver. porque solo es capaz de disolver las estructuras, el que puede diluirse entre sus amalgamas y juntas, el que desde el conocimiento puede recomponer, reorganizar, aglutinar.
Todo culto, necesita de un oficiante que guarde los misterios y conozca la gracia, que guíe a los congregados y proponga el rito. Todo esto es un altar a la diversidad, la fusión, el sincretismo. el culto a lo verdaderamente urbano, simbiótico y permeable, ecléctico y plural, mestizo ¡Como Tú y Como Yo!
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